
Como fabricante de automóviles premium, es fácil creer que todos los Maserati son iguales. Sin embargo, no lo son. Un ejemplo destacado del fracaso de los altos estándares de calidad de la empresa es el Maserati Biturbo, que se introdujo en 1984. Debido a una financiación inadecuada, el Maserati Biturbo era un automóvil deficiente que prácticamente se desintegró. Esto cubre piezas rotas, fugas de fluidos y partes quemadas. Cuando los dueños de un auto muy costoso necesitaban seguir yendo al concesionario para el mantenimiento, el costo del vehículo aumentaba significativamente. El vehículo fue objeto de numerosas advertencias de servicio, cuya reparación costó mucho dinero al fabricante de automóviles italiano.
